La obsolescencia programada, aquellas medidas que hace que los aparatos o artículos dejen de funcionar antes de su ciclo natural del vida, es algo más que un mito urbano. La Comisión Europea aprobó ya en el 2013 un dictamen por el que se pedía que los países dictaran leyes contra esa especie de muerte prematura. Solo Francia lo cumplió. Ahora en España varios grupos reclaman a los partidos políticos que se legisle contra la escasa durabilidad de los aparatos electrónicos, porque denuncian que han sido diseñados para durar cada vez menos, sea porque los materiales empleados son cada vez peores o porque se hayan programado (en el caso de los electrónicos) para que tengan fallos una vez pasada la garantía.

La fundación Feniss, que da un sello de calidad a empresas que quieren ser certificadas contra la obsolescencia programada, organiza hoy un debate con colectivos en pro de la economía sostenible y representantes de partidos políticos para pedirles propuestas contra esta práctica. Unas medidas que ya habían reclamado anteriormente las asociaciones de consumidores OCU y Facua, entre otras, y que el pacto entre PSOE y Ciudadanos para intentar formar Gobierno también puso por escrito.

NUEVA NORMATIVA / «Las denuncias por obsolescencia programada no suelen prosperar porque es muy difícil demostrar que un fabricante ha hecho que un producto no funcione de modo intencionado», recuerdan en la Agència Catalana de Consum. Las leyes actuales también obligan a los fabricantes a respetar las garantías y a reparar gratuitamente un aparato en un plazo de dos años desde la fecha de compra, además de disponer de piezas de repuesto durante un periodo concreto, pero también incorporan la necesidad de que al fabricar un producto se tenga en cuenta cómo se va a reciclar.

Pero no solo los aparatos electrónicos o los electrodomésticos son susceptibles de sufrir obsolescencia programada. La ropa, las bombillas o los muebles también duran menos por los materiales que se utilizan. «No hay nada que indique que existe la obsolescencia programada, pero sí es cierto que hay productos que pueden fabricarse con más larga vida, aunque los cambios tecnológicos y el coste de los materiales lo desaconsejen», explica Gonzalo Torralbo, secretario general de Recyclia, la plataforma de la industria tecnológica para el reciclaje. «Antes los electrodomésticos tenían más metal que ahora, y por tanto también tenían un aprovechamiento mayor de los materiales y estos valían más. Ahora algunos plásticos también se reciclan, pero su valor es menor», añade.

Hay productos que podrían fabricarse para durar más tiempo, pero el coste lo desaconseja», admiten los fabricantes.

 

Un informe vinculado a la UE sostiene que las ventas aumentan el 56% si el producto se etiqueta como de larga duración

La agencia alemana de consumo, la UBA, publicó el pasado febrero un estudio que concluía que los electro- domésticos duran de media un año menos que hace una década, pero lo atribuían a la búsqueda de nuevas prestaciones y negaban cualquier atisbo de obsolescencia programa- da. Por el contrario, otro informe del Comité Económico y Social Eu- ropeo, un órgano consultivo de to- das las instituciones de la UE, sostie- ne que las ventas aumentan el 56% si un producto se etiqueta como «de larga duración».

En el caso de España, el 16% de los consumidores afirma que pagaría

más por un móvil si les garantizaran que durará más y el 44% pagaría 100 euros más por un lavavajillas que du- rara al menos dos años más. Una de cada cinco personas consultadas ase- gura que pagaría más caros impreso- ras, aspiradoras, zapatos, maletas y pantalones si no tuviera que renovar- los tan a menudo.

FABRICANTES QUE NO CUMPLEN / Los fabricantes de electrodomésticos, tan- to pequeños como grandes, niegan rotundamente que exista la obsoles- cencia programada y apelan a los controles de calidad y a las homolo- gaciones que han de pasar sus pro- ductos. «Otra cosa son las importacio- nes con marcas desconocidas que co- locan productos a precios irrisorios, incumpliendo muchas veces la legis- lación y la seguridad industrial. Cada semana nosotros denunciamos una decena de productos ante consumo», a rma Jesús Sevil, secretario general de la Asociación Española de Fabri- cantes de Pequeños Electrodomésti- cos (Fape). «La ventaja que tenemos los grandes fabricantes es que quie- nes compran aparatos de tan mala calidad no repiten», ironiza.

Sevil sostiene que el 80% del pequeño electrodoméstico en España tiene más de 12 años, cuando a partir de ocho años se considera que un producto es «histórico». «Hay un efecto tesoro, que es guardar el aparato antiguo cuando te compras uno nuevo esperando usarlo como reemplazo, pero cuando lo vas a usar ya no funciona».

RENOVACIONES POR AYUDAS / Los fabricantes de grandes electrodomésticos, agrupados en Anfel, sostienen que secadoras, lavadoras y lavavajillas tienen un uso diario mayor que hace unos años. «Antes la lavadora se ponía en marcha en los hogares una vez a la semana y actualmente se puede llegar a utilizar de media tres o cuatro veces por semana, pero también se han comprado más porque ha habido ayudas económicas a la renovación de aparatos durante los años anteriores a la crisis», afirma Alberto Zapatero, director general.

Fuente obtenida del: Periodico.com